Psicología · Sueños

¿Qué nos dicen nuestros sueños?

Una mirada junguiana al mundo interior.

Hay noches en las que despertamos con la sensación de haber estado en otro mundo.

Quizá soñamos con una persona que no vemos desde hace años. Tal vez estamos caminando por una casa desconocida, volando, cayendo, buscando a alguien, entrando en un bosque o intentando abrir una puerta que no conseguimos encontrar.

A veces despertamos confundidos y pensamos:

¿Qué significa este sueño?

Desde la perspectiva de Carl Gustav Jung, los sueños no son simplemente historias extrañas que produce nuestra mente mientras dormimos. Son una forma de comunicación simbólica de nuestra vida psíquica.

Jung consideraba que los sueños podían mostrarnos aspectos de nosotros mismos que durante la vida cotidiana permanecen fuera de nuestra conciencia. En este sentido, el sueño puede convertirse en un encuentro con una parte de nosotros que todavía no conocemos completamente.

El sueño habla en imágenes

Cuando estamos despiertos pensamos principalmente con palabras, conceptos y explicaciones.

El sueño utiliza otro lenguaje.

Habla mediante imágenes.

Una casa puede aparecer en lugar de una sensación de seguridad. Un bosque puede representar lo desconocido. Una puerta puede sugerir una posibilidad que todavía no nos atrevemos a atravesar. Una persona puede representar no solamente a esa persona concreta, sino también algo de nosotros mismos que reconocemos o rechazamos.

Por eso, en la psicología junguiana, no existe un diccionario universal de símbolos en el que podamos decir:

“Soñar con agua significa exactamente esto.”

El significado depende de la persona que sueña.

El agua de un sueño puede ser tranquilidad para alguien y miedo para otra persona. Una serpiente puede despertar terror en una persona y fascinación en otra. Por eso, antes de preguntar “¿qué significa este símbolo?”, resulta mucho más interesante preguntar:

“¿Qué significa para mí?”

El sueño no necesariamente oculta: revela

Una diferencia importante entre Jung y otras formas de interpretar los sueños es que Jung no consideraba que el sueño fuera simplemente un mensaje disfrazado que debíamos descifrar. El sueño puede mostrar de manera simbólica una situación psicológica que nuestra conciencia todavía no está viendo con claridad.

Por ejemplo, una persona puede pensar durante el día: “Estoy perfectamente bien con mi trabajo.”

Y durante la noche soñar repetidamente que está encerrada en una habitación sin ventanas. No sería adecuado concluir automáticamente que “la habitación significa que quiere renunciar”. Pero sí podríamos preguntarnos:

¿Qué parte de su vida se siente encerrada?

El sueño abre una conversación. No nos entrega necesariamente una respuesta definitiva.

La función compensatoria de los sueños

Uno de los conceptos más conocidos de Jung es la función compensatoria del sueño. Nuestra conciencia puede desarrollar una visión muy parcial de nosotros mismos. Podemos vernos como fuertes y el sueño mostrarnos vulnerables. Podemos considerarnos independientes y soñar que necesitamos ayuda. Podemos pensar que no tenemos miedo y soñar que estamos huyendo.

Podemos creer que hemos superado una relación y continuar encontrándonos con esa persona en nuestros sueños.

Esto no significa necesariamente que el sueño “tenga razón” y nuestra conciencia esté equivocada.

Significa que la psique puede estar intentando mostrarnos aquello que nuestra mirada consciente está dejando fuera.

En este sentido, el sueño puede ampliar nuestra percepción de nosotros mismos. La investigación contemporánea sobre el trabajo junguiano con sueños también ha encontrado interés en la relación entre patrones oníricos, emociones y procesos de cambio psicológico.

Los personajes de nuestros sueños

Una de las preguntas más fascinantes del trabajo junguiano es:

¿Quiénes son las personas que aparecen en nuestros sueños?

A veces soñamos con alguien que conocemos.

Pero esa persona puede funcionar simbólicamente de muchas maneras.

Puede representar:

  • una relación real;
  • una emoción asociada con esa persona;
  • una parte de nuestra propia personalidad;
  • un conflicto;
  • una cualidad que admiramos;
  • una característica que rechazamos de nosotros mismos.

Por eso, si sueñas con tu padre, por ejemplo, no necesariamente estamos hablando solamente de tu padre real.

También podemos preguntarnos:

¿Qué representa para mí la figura paterna?

  • ¿Autoridad?
  • ¿Protección?
  • ¿Exigencia?
  • ¿Seguridad?
  • ¿Juicio?
  • ¿Ausencia?
  • ¿Sabiduría?

La interpretación comienza cuando dejamos de buscar respuestas universales y comenzamos a explorar nuestra propia experiencia.

La sombra también sueña

Jung llamó Sombra a aquellos aspectos de nuestra personalidad que no reconocemos fácilmente como propios. No significa simplemente “lo malo” de nosotros. La sombra puede contener emociones, deseos, talentos, necesidades o características que hemos aprendido a rechazar. Por eso puede aparecer en sueños como:

  • un desconocido;
  • una persona amenazante;
  • un animal;
  • alguien que nos persigue;
  • una figura oscura;
  • alguien que admiramos profundamente;
  • incluso alguien que nos resulta completamente ajeno.

Un sueño inquietante puede convertirse así en una oportunidad de autoconocimiento. La pregunta no sería solamente:

“¿Quién me está persiguiendo?”

Sino:

“¿Qué parte de mí estoy evitando encontrar?”

Los sueños y los arquetipos

Para Jung, algunos sueños pueden tocar imágenes que parecen ir más allá de nuestra historia personal.

Son los arquetipos: patrones profundos de la experiencia humana que pueden aparecer en distintas culturas bajo formas diferentes.

El viaje, la madre, el anciano sabio, el niño, la sombra, el héroe, la muerte, el renacimiento, el laberinto, el agua, el árbol o la casa son algunos ejemplos de imágenes que pueden adquirir una dimensión arquetípica.

Pero esto no significa que cada vez que aparezca un árbol en un sueño tengamos que interpretarlo como “el árbol de la vida”.

La interpretación junguiana requiere primero escuchar la experiencia individual.

El símbolo se vuelve significativo cuando comienza a establecer conexiones con nuestra propia vida.

¿Por qué algunos sueños se repiten?

Los sueños recurrentes pueden ser especialmente interesantes. Cuando una imagen, una situación o una emoción vuelve una y otra vez, podemos preguntarnos:

¿Qué experiencia psicológica sigue buscando mi atención?

Quizá el escenario cambia, pero permanece la misma sensación:

  • llegar tarde;
  • no poder escapar;
  • perder algo;
  • buscar a alguien;
  • estar desnudo frente a otras personas;
  • regresar a una casa;
  • intentar hablar y no poder hacerlo;
  • caer;
  • encontrar una puerta cerrada.

Más que buscar una traducción literal, podemos observar el patrón. A veces la transformación del sueño a lo largo del tiempo también resulta significativa. El mismo conflicto puede comenzar con una persona atrapada en una habitación y, meses después, aparecer con una puerta abierta.

El sueño puede acompañar un proceso de transformación interior.

El sueño como camino hacia la individuación

Para Jung, uno de los grandes procesos de la vida psicológica es la individuación: llegar a ser una persona cada vez más consciente de quién es, integrando diferentes dimensiones de sí misma.

Los sueños pueden acompañar ese proceso. Pueden mostrarnos aquello que necesitamos reconocer, integrar, cuestionar o transformar. Por eso, trabajar con sueños no consiste en encontrar una respuesta mágica. Consiste en aprender a escuchar nuestra propia vida interior. A veces el sueño no nos dice:

“Haz esto.”

Nos pregunta:

“¿Ya te has dado cuenta de esto?”

Y esa diferencia es fundamental.

¿Cómo empezar a trabajar con un sueño?

Si quieres comenzar a explorar tus propios sueños, puedes tener un cuaderno junto a la cama y escribirlos inmediatamente después de despertar. No necesitas recordar todo. Anota:

  1. La historia:
    ¿Qué sucedió?
  2. Las imágenes:
    ¿Qué lugares, objetos, animales o personas aparecieron?
  3. Las emociones:
    ¿Qué sentías durante el sueño?
  4. El momento más intenso:
    ¿Qué imagen se quedó contigo después de despertar?
  5. Tus asociaciones personales:
    ¿Qué te recuerda cada elemento?
  6. Tu vida actual:
    ¿Qué está ocurriendo en tu vida que podría relacionarse con el sueño?

Y finalmente:

¿Qué podría estar intentando mostrarme este sueño que todavía no estoy viendo durante la vigilia?

No es necesario encontrar una interpretación inmediatamente. A veces el significado aparece después de varios días.

Una pintura también puede ser un sueño

El arte y los sueños comparten algo fundamental: ambos pueden hablar mediante imágenes. Una pintura no necesita explicarnos todo con palabras. Puede mostrarnos una escena y dejarnos frente a una sensación. Por eso, algunas obras de arte pueden contemplarse casi como si fueran sueños.

Remedios Varo: El tejido de los sueños, 1935

La obra de Remedios Varo resulta especialmente apropiada para acercarnos al mundo onírico.

Sus pinturas crean espacios en los que las fronteras entre realidad, fantasía, memoria y mundo interior se vuelven difusas. Su universo artístico estuvo profundamente relacionado con los sueños, el simbolismo y la exploración del inconsciente.

El tejido de los sueños, de Remedios Varo
Remedios Varo — El tejido de los sueños

En El tejido de los sueños, podemos imaginar precisamente esa idea: el sueño como algo que se construye, se entrelaza y conecta diferentes dimensiones de nuestra experiencia.

La imagen nos permite formular una pregunta muy junguiana:

¿Qué está tejiendo mi inconsciente mientras yo duermo?

Henry Fuseli: The Nightmare, 1781

Otra obra fascinante es The Nightmare de Henry Fuseli. La pintura muestra a una mujer dormida mientras una criatura se encuentra sobre su cuerpo y un caballo aparece detrás de las cortinas. La obra convirtió visualmente la experiencia de la pesadilla en una escena cargada de misterio, miedo y extrañeza.

Puede ser un excelente contraste con Varo.

En Fuseli encontramos el sueño como pesadilla y amenaza.

En Varo encontramos el sueño como misterio, transformación y exploración interior.

Ambas imágenes nos recuerdan que soñar significa entrar en un territorio donde las reglas de la realidad cotidiana dejan de funcionar.

Una última pregunta

Quizá la pregunta más interesante sobre un sueño no sea:

“¿Qué significa?”

Sino:

“¿Qué está intentando decirme mi propia vida interior?”

Los sueños no tienen que convertirse en acertijos que alguien más resuelva por nosotros. Podemos aprender a escucharlos.

Porque cuando una imagen permanece en nuestra memoria después de despertar, cuando un sueño se repite o cuando una escena aparentemente absurda nos conmueve profundamente, quizá exista allí algo que merece nuestra atención.

El sueño puede ser una pequeña puerta hacia una habitación de nosotros mismos que durante el día permanece cerrada.

Y algunas veces, entrar en esa habitación es el comienzo de un proceso de transformación.

Conoce la psicoterapia junguiana